Factores como el estrés, los problemas familiares y financieros, han propiciado que la llamada crisis de la edad adulta que normalmente comenzaba a los 50, ahora se manifieste antes, entre los 35 y 45 años.

De acuerdo con una encuesta realizada por la empresa Relate en Reino Unidos, aquellos que tienen entre 35 y 45 años conforman el grupo de edad que manifiesta con mayor frecuencia sentirse solo y deprimido, gran parte del día.

Uno de cada cinco encuestados dice sentirse solo/a la mayor parte del tiempo o sufrir depresión y la mayoría de los encuestados con estos resultados lo atribuyen a los problemas que tienen para llevar sus relaciones personales en el trabajo y en el hogar, así como el estrés provocado por la carga excesiva de trabajo, incluso el 49 por ciento manifestó que le gustaría dedicar más tiempo a su familia y el 33 por ciento piensa que trabajar menos tiempo mejoraría sus relaciones personales, hasta el punto que el 41% de los niños británicos únicamente ven a su padre una vez al mes o menos.

Los motivos más citados por los que estas personas se manifestaban tristes o solos eran las peleas, las horas de trabajo, la repartición de tareas domésticas, la falta de relaciones sexuales y principalmente las dificultades económicas. Incluso, los expertos creen que la crisis financiera actual pudo haber sido el detonante del incremento de problemas de depresión.

Además los expertos argumentan que la gran cantidad de casos de depresión en este grupo se debe a que es en este periodo cuando las expectativas empiezan a caer y a su vez, los adultos hablan con más franqueza.

“Stop soledad: Sociedad en construcción”. Con este lema la agrupación Amigos de los Mayores en España (Madrid, Barcelona y Valencia) se reunió el pasado fin de semana para celebrar el Día Internacional de las personas mayores. ¿Cómo es la sociedad que en la que te gustaría vivir? Anímate a empezar a construir un nuevo mundo donde ningún mayor padezca soledad.

Voluntarios de todas las delegaciones europeas de Amigos de los mayores (España, Francia, Irlanda, Polonia, Suiza y Alemania) celebraron actos festivos por toda Europa en los que regalaron 35.000 flores a las personas mayores.

En España viven solos ya más de un millón de mayores de 65 años. “Por eso queremos aprovechar la celebración del Día Internacional de las Personas Mayores para luchar contra la soledad que sufren las personas con círculos sociales más limitados o con otros problemas, como la falta de recursos o la movilidad reducida. Problemas que pueden agravar su situación e impedir su derecho a una vejez activa y a participar en la vida social cultural y política” explica la delegación de Amigos de los mayores de Madrid.


La página, creada en los Estados Unidos, tiene por objetivo ayudar a los presos a sobrellevar la soledad. Pueden colocar sus perfiles online, así como fotografías, poemas, solicitudes de ayuda legal y hasta currículums para recibir cartas de ciudadanos anónimos u ofertas de trabajo para aquellos que está a punto de salir de prisión.

Los ciudadanos pueden acceder y escribir de forma gratuita, pero los internos tienen que pagar una pequeña tasa para poder postear los perfiles, aunque postear sus currículums no tiene ningún coste.

WriteAPrisoner tiene como finalidad comunicar a los reos con personas en libertad porque el objetivo fundamental de la web es “ayudarlos a sobrellevar la extrema soledad”.

Jóvenes como Frankie, quienes saldrán en poco tiempo de prisión, presentan sus situación: “Cuento los días que me quedan para poder ser libre, días que parecen semanas, que parecen meses… He decidido entrar online buscando amigos y relaciones que me ayuden a pasar el tiempo y conocer gente nueva”. Pero también hay reos en situaciones aún más solitarias como Robert que está en el corredor de la muerte “desde diciembre de 2003. Confinado en una celda de 2,4 por 3,6 metros. Me permiten salir de ella dos horas al día, cinco días a la semana. No tengo contacto físico con nadie y la comunicación con mis compañeros es limitada. Si quieres ser mi amigo, por favor, escríbeme”.

En la actualidad, 2,3 millones de estadounidenses están en prisión, según un estudio del Pew Center, mientras la nueva red social cuenta con más de 5.600 perfiles, por lo que sus posibilidades de crecimiento son enormes. Sólo el 8,4% de los perfiles registrados corresponde a mujeres.

Conectar con personas felices mejora tu propia felicidad, o eso como mínimo se desprende de estudio iniciado en 1971 y que hasta el 2003 recogió información entre más de 5.000 individuos por el profesor de sociología médica, Nicholas Christakis, de la Harvard Medical School y James Fowler de la Universidad de California en San Diego. Sus conclusiones se publicaron en la revista “British Medical Journal” (BMJ) y lo más importante es que confirma que “las personas somos seres sociales y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean“.

Durante el estudio, los voluntarios aportaron información de nacimientos, matrimonios, muertes, divorcios, amigos más cercanos, compañeros de trabajo y vecinos y se valoró la felicidad usando un sencillo test de cuatro preguntas:
“Con qué frecuencia la semana pasada, uno: disfrutaron de la vida, dos: fueron felices, tres: se sintieron esperanzados sobre el futuro y cuatro: sintieron que eran tan buenos como otras personas.”

El 60% por ciento de las personas que dieron una puntuación alta a estas cuatro preguntas fueron calificados como felices, mientras que el resto fueron designados infelices.

El resultado reflejó que las personas con más conexiones sociales (amigos, pareja, vecinos, familia, etc) también eran los más felices. Según el prof. Christakis: “Cada persona feliz adicional, te hace más feliz”. Y también descubrieron que la felicidad es más contagiosa que la infelicidad.

“Si un contacto social es feliz, aumenta la probabilidad de que tú lo seas en un 15%”, dijo Fowler. “Un amigo de un amigo, o el amigo de una esposa o un hermano, si son felices, incrementa tus probabilidades un 10%”, añadió Christakis.

“Un amigo feliz en tercer grado (amigos de amigos de amigos) sube las posibilidades de una persona de ser feliz en un 6%.

Este tipo de herramientas de análisis de networking social y cómo influyen en la felicidad de las personas están siendo cada vez más estudiadas. Si queréis saber más sobre como afectan las conexiones sociales en nuestra felicidad, incluso en nuestra salud y la obesidad, os recomiendo ver este video (en Inglés).

¿Y tú que opinas? ¿Quién no se ha sentido alguna vez contagiado por la felicidad de un amigo, un padre, un hermano?  ¿Y no parece acaso que las penas vienen todas juntas entre conocidos y allegados? ¿Rodearte de gente feliz te hace más feliz? ¿Tienes algún amigo/a, familiar, etc que siempre se está quejando por todo, siempre está de mal humor o triste y sientes que eso te afecta en tu propio caracter?

Un equipo de psicólogos de la Universidad de Arizona (UA) ha estudiado recientemente el fenómeno de la soledad y los efectos de ésta en la salud individual, con interesantes resultados, Los científicos señalan que la soledad es dañina para la salud porque potencia los hábitos nocivos de salud y el estrés.

Para su análisis, los investigadores Segrin y Passalacqua realizaron una encuesta a un total de 265 adultos de entre 19 y 85 años sobre el apoyo social con que contaban, su soledad, su nivel de estrés, sus hábitos de salud y su salud general.

El estudio demostró que los individuos más solitarios se cuidan menos, duermen peor y tienden a consumir más medicamentos. Además, son menos capaces de lidiar con los elementos estresantes de la vida cotidiana, es decir, se estresan más.
Todos estos hábitos establecen una relación entre la soledad y una salud pobre. Por el contrario, las respuestas de los participantes demostraron que aquellas personas con un apoyo social mayor presentaban un estado de salud mejor.

Otro dato muy interesante es que la soledad sería, al menos en parte, una cuestión subjetiva, que depende de la percepción de cada individuo. Según explica Segrin en el comunicado emitido por la UA, “se podría definir la soledad como la diferencia entre el nivel de contacto social que deseamos y el que realmente alcanzamos”.
Por eso, resulta tan difícil establecer lo que es una persona solitaria, porque de hecho, este perfil depende en gran parte de lo que cada individuo considera como “estar solo”. Así, no es de extrañar que se den casos de personas que disfrutan de muchas relaciones sociales y aún así puedan sentirse solas.

Sin embargo, según publican los investigadores en un artículo aparecido en la revista Health Communication, los resultados obtenidos de este cuestionario demostraron que en la soledad sí existe un factor decisivo que determina la soledad real: la calidad de las relaciones personales, y no su cantidad. La ausencia de familiares y amigos cercanos es un hecho grave que puede afectar a la salud.

Los resultados obtenidos en los trabajos de Segrin y Passalacqua explicarían porqué los individuos solitarios suelen presentar niveles de salud más bajos que las personas acompañadas.

En el transcurso de la historia el hombre ha ido quedando socialmente aislado perdiéndose los sentidos de pertenencia y comunidad que tradicionalmente tenían generaciones anteriores.

Pero objetivamente la soledad total no existe, entendiendo por esto que la persona nunca se encuentra totalmente aislado o incomunicado, somos seres sociales por naturaleza, no hay persona si no hay socialización desde el momento mismo del nacimiento.

El no tener relaciones afectivas importantes y encontrarse lejos o desconectado de la familia desde siempre o por un lapso muy prolongado no es una discapacidad nuestra, no es innato, ni por causa del destino, ni es elegido, es una dificultad adquirida en un encadenamiento de hechos, acontecimientos, creencias, vivencias. . . a lo largo de nuestra vida que han desencadenado en una situación de soledad concreta.

No obstante hay momentos en la vida en los cuales uno se encuentra solo: El inicio de la adolescencia es un periodo típico de soledad para muchos jóvenes por encontrarnos desubicados entre los niños y los adultos. Pero también hay otros momentos en los que se producen soledades parciales como de pareja, de amigos, de nido vacío, de lugares de pertenencia, de duelo, laboral, etc.

Ahora bien, esto nos lleva a la pregunta: ¿ello seria sentirse solo o estar solo? y ¿cómo reaccionamos frente a esto?.

En muchas ocasiones esta soledad proviene precisamente del sobre esfuerzo realizado para ser aceptados o para gustar a otros. En el afán de no estar solos llenamos los espacios de actividades y de gente lo que no necesariamente ayuda a dejar de sentir soledad, más bien al contrario. En otras ocasiones nos esforzamos tanto para gustar que dejamos de ser nosotros mismos para tomar un “papel” que se parece poco a nuestro verdadero yo. Ahí se empieza a ver el mundo desde un punto exterior de exclusión que cada vez va a más y, de forma inconsciente, nos va abriendo un camino hacía una aún mayor soledad aunque estemos permanentemente rodeados de otras personas.
Otras veces la invasión de reclamos hacia los otros llevan a empeorar la situación por el rechazo que esto suscita. O que decidamos mantener vínculos afectivos de sufrimiento o no gratificantes por el simple hecho de estar acompañado físicamente.

Es importante ver la posibilidad de disfrutar de determinados momentos de soledad como algo también positivo. Estar solo no tiene porque ser malo, al contrario, puede ser muy beneficioso pasar por etapas de soledad en la vida, el estar con uno mismo en soledad es muy constructivo. Es cuando se está solo por un largo periodo de tiempo cuando resulta antinatural e insano.

Todos pasamos momentos duros en la vida, épocas en que no tenemos a nadie en quien apoyarnos, sin la compañía y el apoyo de la persona amada, sin nadie con quién compartir experiencias, con quien intercambiar ideas o contar cuestiones personales, echar de menos a seres queridos que no tenemos cerca…todas estas son situaciones son difíciles, cierto, pero más allá de la soledad por la falta o ausencia de personas significativas en la vida, la verdadera raíz de la soledad y la más dura es sentirse vacía aún estando rodeada de mucha gente.

Y es que, cuando por el motivo que sea, nos sentimos solos/as, es mejor entrar en red, es decir, contactar con otras personas. Esta demostrado que la simple conexión con otro ser humano, hablar o escuchar mejora la salud física y mental.

Por todo ello creamos Me Siento Sola, para que entre todos/as forméis una comunidad de apoyo mutuo, para que podáis pasar todos vuestros duelos de forma compartida. De esta forma nunca más estaréis solos/as.

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